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Tiempo de lectura aproximado: 2' Cuando Patricia y Daniel se casaron, lo hicieron sólo por civil, dado que provenían de diferentes religiones: él es judío y ella, católica.
Con la llegada de sus hijos, acordaron que les darían una educación laica y que no los instruirían en ninguna de las dos religiones.
Sin embargo, actualmente los chicos asisten al Instituto Privado Presbítero Pérez Hernández de Desamparados, Departamento de Rivadavia, San Juan Oeste, y a pesar de que este hecho fue denunciado, nada se ha modificado.
Lucila y Hernán tienen clases de catequesis, rezan y cantan himnos religiosos como “Jesús de Nazareth” al iniciar y finalizar la jornada escolar y, seguramente, van a misa.
Si fueron bautizados y si tomaron la primera comunión –y hasta posiblemente la confirmación- sin la autorización de su padre, es algo que no se sabe pero que se puede suponer.
Ahora, ¿qué sentirán Hernán y Lucila siendo alumnos de un colegio católico?¿Cómo vivirán el cercenamiento de su identidad, la negación de sus orígenes? ¿Qué hay de Daniel, quien tiene que soportar que sus hijos sean educados como si no fueran sus hijos, y que se pregunta qué efecto puede tener en el comportamiento de un chico de apellido Leibiker que tiene que hacer frente a la mente cerrada y obtusa de una serie de educadores seculares y fundamentalistas como lo son los curas y monjas que trabajan en esa escuela?
Y los mismos docentes y directivos, ¿no piden la autorización del padre para que los chicos asistan al Instituto? En los casos de padres separados, las escuelas siempre buscan tener contacto con ambos, se comunican y se reúnen con ambos –aunque sea por separado-. ¿No se dan cuenta de que esos chicos tienen un apellido judío? ¿No indagan, no registran que están siendo cómplices de la violación del acuerdo de educación laica que existía entre los padres?
Verdaderamente, Lucila y Hernán van al colegio correcto, porque son dos chicos desamparados, Según el Pequeño Larousse Ilustrado, desamparo significa “acción y efecto de desamparar y desamparar tiene varias acepciones:
1. Abandonar, dejar sin amparo. 2. Ausentarse, abandonar un lugar. 3. DER. Dejar o abandonar una cosa con renuncia de todo derecho a ella.
Hernán y Lucila son desamparados porque tienen una madre que los abandonó a su suerte y no les brindó amparo sino que, por el contrario, los sometió a gravísimas torturas psicológicas sin importarle el costo que ellos debían pagar para satisfacer su deseo de radicarse en San Juan y borrar a Daniel de su vida.
Patricia Graffigna los separó de su padre y los convenció de que fueron víctimas de un abuso que jamás ocurrió. Se ausentó y abandonó la Ciudad de Buenos Aires, obligándolos así a ausentarse y abandonar el lugar donde nacieron y crecieron, donde tenían un padre, dos abuelos, primos y amigos, donde estaba su casa, su escuela y sus cosas.
Aunque Patricia tenga a Hernán y a Lucila su lado, hay que aclarar que los desprotegió y los expuso a situaciones que los marcarán de por vida y que serán todavía más difíciles de superar por el hecho de que no son reales, porque ¿cómo se supera el trauma que ocasionó algo que nunca ocurrió?
El desamparo de los hijos de Daniel Leibiker es, entonces, paradojal, porque la madre -con quien viven- es quien los ha abandonado y desamparado; mientras que el padre –a quien no ven desde hace 10 años- jamás los abandonó, siempre buscó amparo en la justicia y, después de tanto tiempo y tantos contratiempos, es quien no abandona la lucha.
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